Transcripción e imágenes del Libro: “Despertando los Recuerdos. Un Recorrido por la Historia de la Ciudad de Bovril y Zonas Vecinas”, de Genaro Tomás O. Gaitz y Alcides Darío Coronel (Gentileza de los autores).
Estimamos que el puntapié inicial para el surgimiento de lo que sería la primitiva “Colonia y Pueblo Bovril” fue dado por la Ley Nacional Nº 4.484 del 6 de octubre de 1904, que concedió a don Rafael Aranda la construcción y explotación de una línea férrea desde el Puerto de Diamante a Curuzú Cuatiá, con ramales a Villaguay, a Chajarí y La Paz. Dicha Ley sería derogada por su similar Nº 6.341 del 2 de septiembre de 1909.
Aranda dejó caer la concesión, debiendo entonces realizar el Gobierno Nacional los estudios correspondientes. La Ley Nº 5.077 autorizó una modificación en el trazado y lo amplió con un ramal de San José de Feliciano a Sauce (Corrientes).
El tramo Crespo-Hasenkamp quedó habilitado al servicio público el 1º de septiembre de 1907. Posteriormente, entre fines de 1910 y principios de 1911, se reinició el tendido de dicha línea férrea; se partió del Km 0, porque Hasenkamp es punto de partida para la sección a Federal, hecho éste que provocará la fundación de pueblos cada 25 km, aproximadamente. Así:
- De Hasenkamp a Alcaraz hay 28 km.
- De Alcaraz a Bovril hay 22 km.
- De Bovril a Sauce de Luna hay 25 km.
- De Sauce de Luna a Bernardi hay 26 km.
Esta distancia estaba motivada por diversas causas:
- Necesidad de abastecimiento de las locomotoras (agua, carbón, etc.).
- Distancias más cortas para concentrar materia prima en un acopio de la producción circundante, ya que el peso de la carga de los carros, los caminos de tierra y, a menudo, las inclemencias del tiempo, no permitían un trayecto mayor.
- Necesidad de asegurar cruce de trenes y de desperfectos de máquinas entre una y otra estación.
- La situación de mantener el mínimo de sus pérdidas de peso a los animales transportado.
El tendido de rieles comenzó con la previa acumulación en grandes cantidades de los materiales necesarios: rieles, durmientes, eclisas (mordazas de rieles), postes telegráficos, elementos de alambrado, etc.), todo lo cual se acumulaba en el taller, lugar donde se preparaban para su posterior utilización (golpeado de los durmientes para asentar los rieles, perforación para los tirafondos, clavos, perforación de postes para los alambrados y los teléfonos y telégrafos).
Una cantina proveía de toda clase de artículos para sobrevivir (incluyendo las bebidas alcohólicas, causa de ocasionales reyertas), calzado y ropa. El personal técnico y los obreros habitaban en carpas, mientras que los ingenieros vivían en vagones con algún tipo de confort.
Cuadrillas de trabajadores se ocupaban de la instalación de molinos de viento apoyados por motor para la extracción del agua potable, y del tendido de las vías; estas cuadrillas estaban conformadas generalmente por un centenar de personas de distintas nacionalidades (italianos, polacos, rusos, etc.).
Cuando las vías férreas habían avanzado varios kilómetros, los terraplenes ya estaban construídos de antemano; luego vino el tendido de rieles con basamento de quebracho colorado y el alambrado de la zona de vías, así como la elevación de las líneas telefónicas y telegráficas.
En 1911 llegaron las vías hasta la zona que luego sería Bovril. En 1912 se dió por terminado el ramal ferroviario que había partido de Hasenkamp hasta Federal, mientras que el 3 de noviembre de 1912, en el kilómetro 49 de dicho trazado, se comenzó a construir el edificio de la estación de pasajeros de Bovril, que fue habilitada, junto con el mencionado ramal, el 11 de abril de 1914, iniciando así su labor un año despúes de la fundación de la localidad, como veremos más adelante.
Convertido este paraje en punta de riel, la estación pasó a ser un centro acopiador de los productos que luego se comercializarían, construyéndose tres grandes galpones o estibas a la intemperie alrededor del edificio (sobreviviendo dos de ellos hasta el día de hoy), a lo que luego se sumarían otras construcciones ferroviarias cercanas a la estación.
El ferrocarril, además de ser el artífice del nuevo pueblo, sería durante décadas el eje de su actividad ecnómica y el consecuente progreso de la localidad.

Estación de Bovril (1917)
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